Maquillaje de labios

Maquillando los labios

Los labios son más fáciles de maquillar que los ojos, y su resultado es esencial ya estén resaltados con colores fuertes y vivos o simplemente complementen a unos maravillosos ojazos.

Antes del maquillaje es recomendable que los exfolies si están resecos o agrietados.  La forma más sencilla es con la boca limpia y sin maquillar, seleccionar un cepillo de dientes viejo que ya no uses, lavarlo enérgicamente y realizar leves movimiento circulares por toda la boca.

Los labios no se verán bonitos si no están bien hidratados. Así que antes de empezar a maquillarlos aplica un bálsamo labial hidratante y masajéalos de forma suave.

Los productos necesarios son: lápiz, brillo y por supuesto una barra o colores de labios.

El color es mejor que lo escojas según tus gustos, sólo recuerda que si resaltas los ojos los labios deberán de tener un color más apagado.

Los tonos más favorecedores suelen ser los relacionados con la tonalidad natural del labio.

Si quieres que parezcan más gruesos, elige labiales con textura cremosa y de colores claros mejor que oscuros, aportarán sensación de grosor y brillo. Los tonos rosados, naturales y melocotones son estupendos para resaltar la belleza de tus labios y estar radiante.

Aplicación:

  • Empieza con una base de polvos o fondo transparentes como adhesión.
  • Es importante aplicar el delineador labial antes de pintar, seleccionando el color de lápiz más parecido al tono que hayas escogido de labial. No los perfiles con la barra. Empieza por el centro y sigue hacia fuera hasta los bordes.
  • Fíjate que los dientes no queden manchados.
  • Para que el color dure más, seca los labios con un tisú y vuelve a aplicar barra de labios.
  • Ahora añade brillo para convertirlo en un color transparente.
Maquillaje de ojos

Maquillando los ojos

Los ojos  es la parte más complicada y delicada. Recuerda previamente tu decisión sobre qué resaltar. Si has decidido resaltar los ojos los colores deberán ser algo más vivos que si prefieres resaltar los labios. Decidas lo que decidas, serán los ojos quienes tendrán que llamar la atención, y no el maquillaje.

Si necesitas tu tiempo para los ojos y piensas usar varios productos, puedes plantearte empezar el maquillaje por los ojos pues no conviene tener que volver a maquillar toda la cara. De todas formas, haz uso del truco de los polvos sueltos debajo de los ojos para tener la situación bajo control.

Respecto a la tonalidad de la sombra de ojos cada uno tiene sus preferencias, aunque no suele quedar mal que sean de tonalidades derivadas del color de sus ojos, pero si tienes dudas olvídate de los colores y utiliza tonos neutros de la gama de los marrones, así si te equivocas a penas se notará, y explora nuevas tonalidades cuando tengas un rato de ocio.

De todas formas, compra los tonos en acabados mate, resulta más natural. Los tonos neutros abarcan desde colores vainilla y almendra claros hasta tonos medios como el gris pardo y terracota y tonos profundos como café. Guíate por los colores naturales. A las pelirrojas le van muy bien los marrones ladrillo y a las morenas los tonos moca.

Ten en cuenta que los colores oscuros hunden los ojos y los claros los adelantan. Medita un poco antes de decidir.

Los polvos y polvos cremosos son los más populares. Los cremosos son algo más densos por lo que quizás te sea más fácil difuminar con los polvos. De cualquier forma, ambos se aplican con pincel.

Aunque existen varias técnicas, voy a comentar la más fácil. Utilizando un pincel para sombra de ojos, empieza en la línea de las pestañas y extiende justo hasta encima del pliegue del párpado superior, difuminando siempre hacia arriba y hacia fuera. Si deseas ampliar el área del ojo, utiliza un color claro para reducirla a un tono medio. Si vas a trabajar con más de un color para realizar un degradado, comienza primero con el más claro y luego con los más oscuros.

Acostúmbrate a dar un pequeño golpecito al pincel para sacudir el exceso de producto y, mientras maquillas, limpia los cepillos con un pañuelo de papel para facilitar la difuminación. Fija luego los ojos maquillados con polvos.

Según el tipo de ojos tendrás que maquillar de una forma u otra:

  • Almendrados: Maquíllalos según lo dicho.
  • Redondos: Aplica una sombra de tono medio a oscuro en la parte más exterior del párpado para alargarlos, y no apliques nada en la línea inferior de las pestañas.
  • Hundidos: Usa colores claros como el vainilla y define sólo la línea de las pestañas.
  • Pequeños: Se trata de agrandar los ojos, así que evita los colores oscuros. Haz uso de un tono medio para el contorno y maquilla los bordes exteriores.
  • Tapados: Similar a los hundidos, pero evita los colores claros, mejor un tono medio.
  • Juntos: Aplica sombra de tono medio a oscuro en la parte exterior del párpado.
  • Separados: Trabaja la parte interior de los párpados (la más pegada a la nariz), y olvídate de la parte exterior.
  • Caídos: Trabaja los párpados y no la línea de las pestañas. No marques el contorno de los ojos.
  • Saltones: Para hundir el párpado aplica una capa de sombra mate de tono medio en todo el párpado.
  • Asiáticos: Acentúa la línea de las pestañas y los bordes exteriores. No intentes crea profundidad marcando el pliegue, no parecerá natural.

Los Lápices de Ojos

Es hora de perfilar los ojos. No los perfiles enteros, pues puede dar un resultado pesado y empequeñecer los ojos. Escoge un color neutro, pero ten cuidado con el negro, podría resultar muy severo. Los que suelen dar mejor resultado son los tonos marrones, carbón y negros apagados.

La punta del lápiz ha de estar roma, así que cuando afiles el lápiz gasta la punta sobre un papel u otra superficie. Aplica el lápiz con suavidad lo más cerca posible de la línea de las pestañas. Difumina bien, las líneas no deben notarse, y aplica el lápiz sobre un párpado húmedo. La humedad la puede proporcionar un fondo o una crema para ojos. Fíjalo una vez acabado con polvos.

El Rímel

El rímel aplicado a las pestañas embellecen los ojos en el acto. No te compliques con los colores, usa rímel negro, que queda bien a todo el mundo, y si deseas un aspecto más suave usa el negro-marrón.

Aplica varias capas finas en vez de una gruesa dejando que se seque entre capa y capa. Antes de aplicarlo limpia la espiral con un tisú para eliminar el sobrante y llegue el producto con fluidez a las pestañas. No bombees el rímel, no obtendrás mayor cantidad de producto, sólo lograrás que le entre aire y se seque antes.

Si cae alguna gota de rímel en la cara, humedece la punta de un bastoncillo de algodón y hazlo girar directamente sobre la gota. A continuación sólo tienes que rehacer la zona.

Las Cejas

Limítate a peinarlas con un cepillo de cejas o uno de dientes. El depilarlas y darles forma déjalo para alguien que sepa si no se te da bien. Lo único que si tiene una zona pelada y visible tápala con un lápiz para cejas de un color bastante más claro que el del pelo de las cejas. A continuación aplica sombra a juego para fijar el lápiz y crear una textura más natural.

Colorete de maquillaje

El Colorete

El colorete se vende en dos modalidades principales: crema o polvo (que son los más fáciles de usar). A un rostro húmedo le corresponde un colorete cremoso y una cara empolvada requiere colorete en polvo.

Si se mezcla un colorete en polvo sobre un rostro húmedo aparecerán manchas e irregularidades.

En resumen, crema con crema y polvo con polvo.

El color del colorete debe ser el natural de la persona. Para ello pellizca la mejilla del modelo y guíate para así saber la tonalidad que va con su piel. Elige un tono tenue, ni demasiado claro ni demasiado oscuro, y no olvides que debe complementar el cutis no el color de los labios, aunque no es mala idea que barra de labio y colorete estén en la misma gama tonal: rosas con rojos y corales con ladrillos.

Una buena idea es poner colorete en la zona del pliegue del párpado en lugar de sombra de ojos. Esto proporciona calor y armonía al rostro.

Para su aplicación:

  • Los coloretes cremosos se aplican con la esponja o la punta de los dedos. Para en polvo haremos uso de la brocha. En caso de apuro, los coloretes en polvo pueden aplicarse con bolas de algodón.
  • Para piel seca, prueba con un colorete en crema.
  • Para piel grasa, mejor optar por una fórmula en polvo. También puedes probar los coloretes en gel.
  • Durante la aplicación pídele al modelo que sonría para dar color en las zonas exactas, y aplica el colorete con movimientos circulares. Luego difumina hacia arriba y hacia afuera hasta que no queden líneas que indiquen dónde empieza y dónde acaba.
  • Nunca concentres el color en un único punto, se trata de conseguir un suave brillo generalizado.
  • Si te has pasado con el color, atenúalo con una capa ligera de polvos sueltos o compactos aplicados con una brocha.
  • Procura no manchar el cabello.
  • Si se nota pálida, añade colorete en las sienes, frente y barbilla.
Polvos de maquillaje

Los polvos de maquillaje

Los polvos de maquillaje son completamente imprescindibles. Fijan el maquillaje a la piel y eliminan brillos indeseables, difuminan, protegen y alargan la vida del maquillaje básico. Te serán necesarios durante todo el proceso de maquillaje.

La elección del color no te presentará demasiados problemas. Salvo que la piel del modelo sea demasiado oscura o desees dar tonalidad a la piel, escoge siempre una tonalidad traslúcida. Los polvos de maquillaje traslúcidos son un producto clave entre los maquilladores ya que consigue matificar el rostro, sellar el maquillaje y logran una cara “aspecto impecable”. Como se trata de un “no-color”, no afecta al aspecto del fondo o del corrector, si por el contrario quieres añadir además color, escoge un tono neutro, ¡nada de rosas!

Los polvos de maquillaje se utilizan siempre en televisión y en fotografía para evitar que los presentadores, actores o modelos aparezcan ante las cámaras con brillos por la frente, nariz, barbilla o calva (en el caso de los hombres) ya que son las zonas de la cara donde más grasa se genera.

Su aplicación:

  • Los polvos lo fijan todo, incluso los errores, así que asegúrate de no tener bordes de maquillaje ni pliegues, sobre todo en los párpados.
  •  Usa siempre la menor cantidad posible. Que se note sólo su efecto.
  • Distribuye los polvos de manera suave y homogénea para evitar la impresión de una piel manchada.
  • Si utilizas una brocha, quita el polvo sobrante con un golpecito antes de aplicarlos.
  • Si aplicas unos polvos translúcidos muy transparentes usa una esponja, pues al no retener muchos polvos permite una aplicación casi imperceptible, y su borde limpio te permite acercarte mucho a la línea de las pestañas.
  • Si la cara está muy húmeda, sécala primeramente con toques de pañuelos de papel o se amontonarán los polvos.
  • Úsalos además como un protector antes de maquillar los ojos. Para ello extiende una capa de polvos sueltos debajo de los ojos para que recojan la inevitable caída de partículas de sobra de ojos. Cuando hayas acabado de maquillar los ojos quítalos con un pincel.
Corrector de maquillaje

El Corrector

El corrector te servirá para esconder definitivamente las imperfecciones del rostro, sobre todo granos, ojeras, bolsas en los ojos, y así igualar la tonalidad de la piel. Como siempre, hemos de usarlo con moderación.

Los correctores se venden en varias modalidades, la diferencia entre ellos tiene que ver más con su aplicación y grosor que con su fórmula (grasa o a base de agua). Escoge el que te vaya mejor. En general, los correctores más secos tienden a adherirse mejor a la piel.

El corrector debe aplicarse únicamente donde sea estrictamente necesario.

Es esencial también tener en cuenta que, si bien la base se difumina por el rostro, el corrector está pensado para quedarse donde lo hemos dejado, difuminándolo lo mínimo posible para que no se note el contraste del tono con nuestra piel, pero que al mismo tiempo hagan pasar desapercibidas esas ojeras que tanto queremos ocultar.

En respecto al color, prima lo explicado anteriormente sobre el fondo de maquillaje, y por supuesto que sea del mismo color que el fondo o si acaso un poco más claro. Así pues, como antes los colores a base del amarillo son los mejores para contrarrestar rojeces y el azulado de las ojeras.

Su aplicación requiere más precisión que la del fondo, concéntrate en lo que hay que esconder y difumínalo luego. Aplícalo manteniéndolo transparente, es preferible aplicar varias capas que una sola espesa.

Para tapar un grano aplícalo con un pincel pequeño de sombra de ojos en vez de con el dedo. Si no logras taparlo a pesar de tu empeño y la aplicación de varias capas, entonces conviértelo en un lunar con un toque de lápiz de ojos marrón o sombra.

Para las ojeras aplícalo directamente sobre el área oscura con el dedo anular o con una esponja triangular. Aplica con unos toques y difumina lo más delicadamente que puedas hasta mantenerlo transparente.

A continuación de ambos casos aplica nuevamente un poco de fondo y/o polvos para igualar tonalidades. Algunas casas de cosmética anuncian productos dos en uno que sirven de fondo y corrector a la vez, quizás sea buena idea probarlos.