El Orgasmo Femenino

El orgasmo femenino

El orgasmo para muchas mujeres es una parte importante cuando hacen el amor o se masturban. No todas las mujeres son capaces de identificar la sensación previa al orgasmo, incluso algunas mujeres indican que nunca han sentido un orgasmo, aunque puede que sí, simplemente que durante el acto sexual cuando van sintiendo alguna sensación “extraña” que no identifican, se desconcentran e interrumpen esa sensación que la llevará al orgasmo, dejando de vivir ese orgasmo que “venía en camino”.

¿Cómo es el orgasmo femenino?

El orgasmo es una experiencia muy personal,  ya sea con o sin una pareja.

Generalmente, para la mayoría de las mujeres es necesario que exista un ambiente relajado e íntimo que incluya excitación sexual. Durante la excitación sexual la vagina se humedece y el flujo sanguíneo aumenta, tornándose la vagina más oscura y el clítoris se hincha.

Los labios vaginales se doblan hacia fuera, el útero y el cuello del útero se levantan y retroceden hacia la pelvis, alargando la vagina.

El pulso, la respiración y la temperatura corporal aumentan, produciéndose también sudoración. Además, la piel se torna rojiza (en algunas mujeres se extiende a la cara, cuello y pecho) debido al aumento del flujo sanguíneo y los pechos aumentan, endureciéndose los pezones.

El clítoris cumple un rol importante para lograr el orgasmo. La mayoría de las veces, el orgasmo puede lograrse únicamente con la estimulación del clítoris, ya sea con la mano, la boca, la lengua, un juguete sexual o con el pene.

La penetración vaginal hace que la vagina se estreche, lo que provoca una mayor estimulación de la pared de la vagina y del clítoris.

Aunque toda esa actividad tiene relación con el clítoris, puede decirse que las mujeres tenemos dos tipos de orgasmos: clitorianos y vaginales. Es muy importante averiguar de qué clase son nuestros orgasmos, para poder saber qué tipo de estimulación es la más adecuada para nosotras.

  • Si nuestros orgasmos son clitorianos, necesitamos más sexo oral, más masturbación y, en general, más estimulación directa sobre el clítoris.
  • Si nuestros orgasmos son vaginales, necesita más penetración y más juegos hacia el Punto G.

El orgasmo ocurre en el punto máximo de la excitación, la sección inferior de la vagina, la pared de la vagina, el útero y los esfínteres alrededor del ano y de la uretra se contraen fuerte y rítmicamente. Estas contracciones duran uno o algunos segundos.

Las contracciones iniciales son las más intensas, luego el intervalo se hace progresivamente más largo. En general, una mujer puede tener entre 10 y 15 contracciones que vienen a durar entre unos segundos y un minuto en total.

Durante el clímax sexual puede existir sudoración intensa, “piel de gallina” y contracciones musculares en manos y pies. Algunas mujeres también hacen ruidos expresión de placer. Tras el orgasmo, predomina un sentimiento de relajación, aunque depende de cada mujer. Algunas prefieren descansar, otras pueden mantener la excitación alta y alcanzar más orgasmos, esto se denomina “orgasmos múltiples”.

¿Cómo llegar al orgasmo si tienes problemas?

Es importante tener en cuenta que no en todas las relaciones sexuales hay orgasmos ni van a ser siempre con la misma intensidad, ya que pueden depender de muchos factores: ambientales, de salud, estado emocional… lo que sí es importante, es que siempre se debe obtener placer, por lo que no debemos sentirnos mal si no se llega al orgasmo o si la intensidad es baja.

Lo importante es disfrutar del momento, de nuestro cuerpo y conocer nuestras reacciones y que explores todas tus zonas erógenas y que no te obsesiones por el orgasmo y te dejes llevar por tus sensaciones, o tu misma puedes provocar el bloqueo de tus orgasmos. Libera y explora tu plenitud sexual y siéntete libre para desarrollar tu inteligencia sexual.

Muchas mujeres se sienten reprimidas e incómodas con la masturbación y la autoexploración de su sexualidad, pero la realidad es que masturbarse ayuda a saber exactamente qué presiones y ritmos son necesarios para hacernos llegar al orgasmo.

Explora tu cuerpo y tu sexualidad para descubrir con exactitud cómo lograr tu propia estimulación y tu propio placer, y una vez que hayas aprendido cómo llegar al clímax fácilmente y sepas qué tipo de orgasmo tienes, si son clitorianos o vaginales, debes enseñarle a tu pareja exactamente lo que necesitas para conseguirlo.

Si necesitas algunos consejos más, no dudes en pasarte por nuestras ideas para ayudar a llegar al orgasmo.

Enfermedades de Transmisión Sexual

Enfermedades de Transmisión Sexual

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) están causadas por agentes infecciosos y parasitarios que suelen contagiarse por vía sexual, aunque en algunos casos existan otras formas de transmisión posibles.

Son, infecciones habituales entre la población adulta en cualquier época y lugar, aumentando su incidencia en las últimas décadas, por la mayor movilidad de la población y por los contactos sexuales más variados.

La fuente de infección es siempre una persona infectada y el contagio se produce por contacto sexual de piel y mucosas.

En la mayoría de estas enfermedades es poco probable el contagio indirecto a través de objetos de uso común (toallas, sábanas, ropa compartida,…) o por la utilización de piscinas públicas, aseos, etc.

El uso de los preservativos es uno de los métodos más eficaces para la prevención de las enfermedades de transmisión sexual.

Los microorganismos que las originan tienen una capacidad reducida de sobrevivir fuera de su hábitat natural.

En los hombres, las infecciones se localizan frecuentemente en la uretra donde provocan una inflamación, la uretritis, que puede propagarse hasta el glande y el prepucio.

El primer síntoma suele ser una sensación de escozor sobre todo al orinar, que más adelante se acompaña de secreción uretral de características variables según el agente infeccioso. Si se aplica de forma rápida el tratamiento adecuado los síntomas y la infección desaparecen.

En las mujeres, las infecciones de transmisión sexual pueden afectar a los distintos órganos genitales, originando vulvitis, vaginitis, vulvovaginitis (si afecta a ambos órganos simultáneamente), cervicitis si la alteración se localiza en el cuello uterino o cervicovaginitis cuando se extiende desde la vagina hasta el cérvix.

Las manifestaciones se presentan en forma de escozor y picor en los genitales, dolor durante el coito, molestias al orinar y presencia de un flujo vaginal abundante también de características particulares según el germen que causa la infección.

La mayoría de los casos curan completamente con el tratamiento adecuado, aunque sin embargo, son frecuentes las complicaciones causadas por infecciones que con el tiempo se hacen crónicas y afectan otros órganos pélvicos.

Entre las enfermedades de transmisión sexual, una de las más conocidas popularmente a lo largo de la historia es la sífilis, ya que llegó a causar auténticas epidemias, algo que modificó el descubrimiento de la penicilina, aunque hoy continúa siendo una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes en todo el mundo, dado que el riesgo de contagio, a través de las lesiones en la piel y mucosas de las personas enfermas, es extremadamente alto.

La gonorrea es igualmente una de las  enfermedades de transmisión sexual más diagnosticada en  todos los países del mundo, siendo causada por una bacteria conocida como gonococo. Algunas personas son portadores asintomáticos durante semanas o meses.

En el varón las complicaciones son poco frecuentes pero en la mujer es posible la propagación hasta las trompas uterinas originando una inflamación, salpingitis, que puede llegar a dificultar la fecundación.

Una infección vaginal muy común es la tricomoniasis, un trastorno producido por un parásito del tracto genitourinario de ambos sexos, aunque más frecuentemente en mujeres. A menudo las personas infectadas son portadoras asintomáticas.

La candidiasis genital también es una infección que tiene una incidencia muy alta sobre todo en las mujeres. Es una micosis producida por un hongo, Candida albicans, que habita en condiciones normales en la piel y mucosas del organismo pero en determinadas circunstancias puede provocar infección.

En términos generales el diagnóstico de las enfermedades de transmisión sexual se realiza a partir de las manifestaciones que provoca la infección: los síntomas que percibe la persona afectada (picor, escozor, dolor,…) y las lesiones que puedan observarse (úlceras, verrugas, manchas,…)

Hay otras enfermedades de transmisión sexual que comparten otras vías de contagio, es decir que no sólo se transmiten mediante el contacto sexual, como el caso de las hepatitis B y C o el SIDA.

Ejercicios Kegel

Ejercicios Kegel

El Dr. Arnold Kegel desarrolló estos ejercicios originalmente para ayudar a las mujeres con problemas para controlar la orina. Están diseñados para fortalecer y permitirle un control voluntario de un músculo llamado pubococcígeo, o PC.

El músculo PC es parte del cabestrillo de músculo que va desde el hueso púbico, adelante, hasta el hueso caudal, en la parte de atrás. Puesto que el músculo envuelve no sólo la abertura urinaria, sino también la parte exterior de la vagina, algunas de las pacientes del Dr. Kegel descubrieron que los ejercicios tenían un efecto secundario placentero: una mayor conciencia sexual.

Algunas personas tienen dificultad para identificar y aislar los músculos del piso pélvico. Es importante dedicar tiempo para aprender a contraer los músculos correctos. Típicamente, la mayoría de las personas contraen los músculos del abdomen o cadera, sin ni siquiera trabajar los músculos del piso pélvico.

Existen varias técnicas para ayudar a que la mujer identifique los músculos correctos. Una de las técnicas consiste en sentarse en el sanitario y comenzar a orinar. Entonces se trata de retener el flujo de orina contrayendo los músculos del piso pélvico. Esta acción se repite varias veces hasta que la persona reconoce la sensación de contraer el grupo correcto de músculos. No se deben contraer los músculos del abdomen, caderas o nalgas mientras se realiza este ejercicio.

Otra técnica consiste en insertar un dedo en la vagina, entonces la persona trata de apretar los músculos alrededor del dedo como si se estuviera reteniendo la orina. Los músculos abdominales y de cadera deben permanecer relajados.

Ejecución de los ejercicios:

  • Kegel lento: Contraiga el músculo PC como lo hizo para detener la orina. Sosténgalo mientras cuenta despacio hasta 3. Relájelo.
  • Kegel rápido: Contraiga y relaje el músculo PC tan rápido como pueda. Tire hacia adentro y empuje hacia afuera: Tire todo el fondo pélvico hacia adentro como si tratara de absorber agua en la vagina. Luego empuje hacia afuera o esfuércese como si tratara de sacar el agua imaginaria. (Este ejercicio utiliza varios músculos del estómago, así como el músculo PC).
  • El ascensor: Requiere cierta concentración, pero sus resultados son muy buenos. Tu vagina es un tubo muscular con secciones en forma de anillo dispuestas una sobre otra. Imagínate que cada sección es una planta diferente de un edificio, y que subes y bajas un ascensor tensionando cada sección. Empieza subiendo el ascensor suavemente hasta la primera planta, aguántalo durante un segundo, y sube hasta la segunda planta. Sigue subiendo tantas plantas como puedas (normalmente no más de cinco). Para bajar, aguanta también un segundo en cada planta. Cuando llegues abajo, intenta ir al sótano, empujando los músculos pélvicos hacia abajo durante unos segundos (tal y como si estuvieras de parto). Finalmente, intenta relajar por completo la musculatura durante unos segundos. Sobre todo, no te olvides de respirar pausadamente y de no realizar el ejercicio con ayuda de los músculos abdominales.
  • La onda: Algunos músculos del suelo pélvico están dispuestos en forma de un ocho, pero con tres anillos. Un anillo se sitúa alrededor de la uretra, otro alrededor de la vagina, y el último alrededor del ano. Contrae éstos músculos de delante a atrás y relájalos de atrás a delante. Al principio haga diez de cada uno de estos ejercicios (una “serie”), cinco veces al día. Cada semana aumente en cinco (15, 20, 25, etc.) la cantidad de veces que hace cada ejercicio. Siga haciendo cinco “series” al día.

 Estos ejercicios pueden realizarse en cualquier momento y lugar. La mayoría de las personas prefiere realizar los ejercicios acostado o sentado en una silla. Después de 4 a 6 semanas se debe observar una mejoría.

No se deben sentir molestias en el abdomen o espalda mientras se realizan estos ejercicios. Si se sienten molestias, muy probablemente se están realizando los ejercicios del piso pélvico de forma incorrecta. Algunas personas tienden a contener la respiración o apretar el tórax mientras contraen los músculos del piso pélvico, pero lo correcto es que la persona se relaje y se concentre en los músculos del piso pélvico.

Zonas erógenas

Zonas erógenas

Se conocen como zonas erógenas a aquellas partes del cuerpo más sensibles, en mayor o menor grado, a los estímulos sexuales, bien sean acariciadas con la mano o con la boca, siendo susceptibles de provocar emociones voluptuosas, e incluso el orgasmo.

Índice:

  1. Zonas erógenas comunes.
  2. Zonas erógenas en la mujer.
  3. Zonas erógenas en el hombre.

Para las mujeres, el coito solo es bienvenido cuando se siente dispuesta y han tenido suficiente estimulación para que la vagina se lubrique y dilate a fin de recibir el pene, de otra forma, el coito puede serles frustrante.

Zonas erógenas comunes.

  • El cerebro: procesa, produce, genera y recibe toda la información: sin él no hay placer, no hay erotismo posible, no hay amor ni pasión. Estimula a tu pareja también con palabras, olores, sabores…
  • Cabello: acariciar el pelo produce un relax placentero.
  • Orejas: el lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la zona de detrás de la oreja aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual y resultan muy sensibles a la estimulación oral.
  • Boca: tiene en los labios y en la lengua una de las zonas erógenas de mayor importancia, ya que tiene una sensibilidad táctil muy elevada.
  • Axilas: son zonas especialmente sensibles a la estimulación bucal o manual.
  • Párpados:  pueden ser estimulados con besos suaves sobre los ojos cerrados.
  • Abdomen, hombros, espalda, cintura, cuello, ingles: zonas de especial sensibilidad que pueden producir placenteros escalofríos. El área alrededor del ombligo es también muy sensible.
  • Espalda: en ella se encuentran una gran concentración de terminaciones nerviosas. La zona superior de los glúteos también es muy sensible.
  • Muñecas y manos: ligeros masajes, caricias, lamer, suaves mordiscos…logran una sensación estimulante.
  • Muslos y detrás de las rodillas: besar y lamer muy suavemente con la punta de la lengua estas zonas es muy placentero.
  • Pies y tobillos: son también muy sensibles.

Zonas erógenas en la mujer

  • Monte de Venus: Dispone de terminaciones nerviosas y debajo se encuentra el clítoris, por lo que determinadas caricias y presiones, pueden resultarte placenteras.
  • Labios Mayores y Labios Menores: Del monte púbico arrancan los labios mayores que llegan hasta el ano y ocultan la mayor parte de los genitales. Responden al tacto y a la presión y se hinchan con la excitación. Los labios menores se unen por la parte superior formando el capuchón del clítoris y acaban a cada lado de la apertura vaginal. Poseen multitud de terminaciones nerviosas, son muy sensibles y con la excitación cambian de color y de tamaño.
  • Clítoris: Es el órgano sexual femenino por excelencia. Al clítoris se le conoce como pene femenino, es muy sensible y entra igualmente en erección; debiéndose tener en cuenta que su manipulación y estimulación manual o bucal (cunnilingus), exige una gran delicadeza para que no resulte irritante y molesto.
  • Orificio Uretral Y Uretra: Durante la excitación, el área comprendida entre los labios menores adquiere una gran sensibilidad y se convierte en una importante zona erógena, aunque no a todos tiene por qué gustarle.
  • Vagina: Posee una enorme elasticidad y cuando nos excitamos se lubrica, se hincha y se agranda. La sensibilidad no es homogénea, siendo más sensible en la apertura exterior, perdiendo sensibilidad a medida que se profundiza en ella.
  • Periné y ano: son zonas con alta sensibilidad que se congestionan por la excitación sexual y que cuando llegamos al clímax, se contraen. Las caricias y la presión de esta zona pueden resultar muy estimulantes, y muchas parejas también practican la penetración anal.

Zonas erógenas en el hombre

  • Pene: es la zona erógena por excelencia, pudiéndose realizar estimulación manual o bucal (fellatio o felación), y evidentemente con la penetración en la mujer. Las caricias tienen un efecto directo sobre la erección, el grado y la intensidad del placer. Debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas que tiene, el glande del pene suele ser la zona más sensible, en especial la corona.

El pene no es sólo un órgano externo, sino que continúa en su interior. La raíz del falo tiene una gran sensibilidad y puede ser estimulada a través del periné o el recto, lo que en muchos hombres resulta fuente de placer en las penetraciones anales.

  • Escroto y testículos: zona sensible que debe manipularse con suavidad.
  • Próstata: Puede ser una fuente de gran placer para muchos varones, incluso hay quien lo considera el punto G masculino. Su búsqueda tiene que hacerse cuando él esté estimulado, estando en una posición cómoda, con un guante de látex lubricado, se introducirá por el ano el dedo índice (con la uña bien limada), curvaremos el dedo para palpar la pared frontal. A unos 2 centímetros se nota una masa firme del volumen de una castaña que ha de estimularse con la yema del dedo.
  • Periné y ano: Al igual que en la mujer, son zonas con alta sensibilidad. Las caricias y la presión de esta zona pueden resultar muy estimulantes.
Inteligencia sexual

Inteligencia sexual

Los especialistas indican lo importante de desarrollar la inteligencia sexual, ya que cuando se aprende y desarrolla, la vida sexual es más intensa y placentera. Apuntan que la clave se encuentra en conocernos en profundidad y aceptarnos tal y como somos, siendo nosotros mismos.

El concepto fue introducido por los psicólogos estadounidenses Sheree Conrad y Michael Milburn. En sus trabajos exteriorizan que una gran cantidad de personas sienten algún grado de insatisfacción con su vida sexual pero no lo admiten, y al no reconocer el problema no puede resolverse.

Marty Klein, sexólogo y autor del libro Inteligencia sexual, explica que es la capacidad de despertar y mantener el deseo en una situación complicada o incómoda y adaptarte  a los cambios naturales de tu cuerpo para obtener placer“.

Hoy en día se habla poco de nuestros deseos sexuales, costándonos mucho el reconocer nuestras inquietudes y necesidades. Es importante conectar también con nuestra pareja, sus deseos y necesidades, porque generalmente, el buen sexo es cosa de al menos dos.

Para conocer nuestro cuerpo hablaremos también de nuestras zonas erógenas en la web, pero no te aferres sólo a ellas, explora tu cuerpo y el de tu pareja a fondo, así encontrarás esos “puntos” con los que sólo tú sabrás aumentar el placer.

Ser sexualmente inteligentes es una habilidad que se puede adquirir, no viene “serigrafiado” en nuestros genes y se tiene o no se tiene, la inteligencia sexual se desarrolla con una buena actitud, autoconocimiento, comunicación y práctica.

Recuerda: “Sólo nosotros somos responsables de nuestro propio placer y del que proporcionamos.”