Colorete de maquillaje

El Colorete

El colorete se vende en dos modalidades principales: crema o polvo (que son los más fáciles de usar). A un rostro húmedo le corresponde un colorete cremoso y una cara empolvada requiere colorete en polvo.

Si se mezcla un colorete en polvo sobre un rostro húmedo aparecerán manchas e irregularidades.

En resumen, crema con crema y polvo con polvo.

El color del colorete debe ser el natural de la persona. Para ello pellizca la mejilla del modelo y guíate para así saber la tonalidad que va con su piel. Elige un tono tenue, ni demasiado claro ni demasiado oscuro, y no olvides que debe complementar el cutis no el color de los labios, aunque no es mala idea que barra de labio y colorete estén en la misma gama tonal: rosas con rojos y corales con ladrillos.

Una buena idea es poner colorete en la zona del pliegue del párpado en lugar de sombra de ojos. Esto proporciona calor y armonía al rostro.

Para su aplicación:

  • Los coloretes cremosos se aplican con la esponja o la punta de los dedos. Para en polvo haremos uso de la brocha. En caso de apuro, los coloretes en polvo pueden aplicarse con bolas de algodón.
  • Para piel seca, prueba con un colorete en crema.
  • Para piel grasa, mejor optar por una fórmula en polvo. También puedes probar los coloretes en gel.
  • Durante la aplicación pídele al modelo que sonría para dar color en las zonas exactas, y aplica el colorete con movimientos circulares. Luego difumina hacia arriba y hacia afuera hasta que no queden líneas que indiquen dónde empieza y dónde acaba.
  • Nunca concentres el color en un único punto, se trata de conseguir un suave brillo generalizado.
  • Si te has pasado con el color, atenúalo con una capa ligera de polvos sueltos o compactos aplicados con una brocha.
  • Procura no manchar el cabello.
  • Si se nota pálida, añade colorete en las sienes, frente y barbilla.

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