Método SIU

SIU

El sistema intrauterino (SIU) es un sistema similar al DIU pero, que a diferencia de este, contiene hormonas progestágenas (levonorgestrel), que se libera en dosis muy baja en el útero, combinando la acción del DIU con la progestágena que espesa las secreciones del cuello uterino, haciéndolas impenetrables por los espermatozoides.

La duración del SIU está entre los 3 y 10 años.

La elección del SIU ante la del DIU suele deberse a que se busque además de la utilidad anticonceptiva un efecto terapéutico beneficioso de los sistemas hormonales.

¿Cómo se utilizan el SIU?

El SIU debe ser introducido y extraído por un ginecólogo colocándose en pocos minutos durante los primeros días de la menstruación, sin necesidad de anestesia. La colocación no suele ser dolorosa, aunque sí molesta, por lo que se suele aconsejar la toma de ibuprofeno un par de horas antes de la  inserción.

Posteriormente será necesario realizar un seguimiento en caso de contraindicaciones que será determinado por tu ginecólogo.

Es importante consultar al médico si los hilos del SIU se dejan de notar, si son más cortos o más largos que de costumbre, o si se puede tocar con la punta de los dedos, ya que podría indicar una mala colocación, o incluso que el dispositivo haya sido expulsado, por lo que estaría comprometida su acción anticonceptiva

¿Quién puede utilizar el SIU?

Al igual que en el caso del DIU, no hay un acuerdo total sobre el tema. Suele aconsejarse más para mujeres que ya han tenido un embarazo (por lo que su útero es más ancho), pero esto depende de cada mujer. Tu ginecólogo te orientará.

Además de las contraindicaciones del DIU, también está contraindicado en caso de trombosis venosa o embolia pulmonar, cáncer de mama, migraña de tipo neurológico, hepatitis.

Ventajas del SIU

Las ventajas más relevantes son:

  • Alta tasa de efectividad, entorno al 99%.
  • Es económico y fiable.
  • No se nota durante las relaciones sexuales.

Los inconvenientes del SIU

  • Al igual que otros métodos anticonceptivos hormonales puede producir hemorragias repetidas, falta de reglas, un aumento de peso o incluso acné.

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